Este tratamiento terapéutico utiliza bandas elásticas para cerrar el flujo sanguíneo en hemorroides internas y varices (como las esofágicas), lo que favorece la atenuación de los síntomas y la resolución progresiva de las lesiones, contribuyendo a prevenir complicaciones futuras.
La ligadura de hemorroides y varices es un tratamiento mínimamente invasivo diseñado para tratar hemorroides internas y, en algunos casos, varices esofágicas. Mediante la aplicación de bandas elásticas, se interrumpe el flujo sanguíneo hacia las áreas afectadas, lo que conduce a su necrosis y eventual eliminación natural. Este procedimiento ayuda a controlar el sangrado, aliviar el dolor y reducir los síntomas asociados, mejorando significativamente la calidad de vida del paciente.
Hemorroides internas de grado I a III, que causan sangrado, dolor o molestias persistentes.
Sangrado rectal recurrente, asociado a hemorroides o várices anorrectales
Presencia de várices esofágicas o gástricas, especialmente en pacientes con cirrosis o hipertensión portal.
Sensación de presión o prolapso hemorroidal, que afecta la calidad de vida.
Prevención de complicaciones en pacientes con várices esofágicas, evitando el riesgo de sangrado grave.
Generalmente, la ligadura se realiza con anestesia local o sedación leve, por lo que el malestar es mínimo. Es posible sentir molestias leves en los días posteriores, las cuales se suelen manejar con analgésicos.
La intervención suele durar entre 15 y 30 minutos, dependiendo de la cantidad de hemorroides o varices que se traten.
Se recomienda evitar esfuerzos excesivos y mantener una dieta rica en fibra para prevenir el estreñimiento. Además, es importante seguir las indicaciones del médico respecto a la higiene local y el uso de medicamentos para el dolor o la inflamación.
Esta intervención ofrece una alternativa efectiva y con mínima invasividad para tratar hemorroides y varices, permitiendo una rápida recuperación y la mejora de los síntomas.
Se usa principalmente en hemorroides internas de grado I, II y III, es decir, aquellas que sangran o prolapsan, pero que aún pueden reintroducirse en el recto sin cirugía.
Es un procedimiento endoscópico en el que se colocan bandas elásticas alrededor de várices en el esófago para prevenir o detener sangrados en pacientes con enfermedades hepáticas.
Se introduce un anoscopio en el recto, se identifica la hemorroide y se coloca una banda elástica en su base para interrumpir el flujo sanguíneo.
A través de una endoscopía, se visualizan las várices y se colocan bandas elásticas para evitar que sigan creciendo y puedan romperse.
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