Procedimiento
Polipectomía de esófago
¿En qué consiste?

La polipectomía de esófago es un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo que consiste en la extirpación de pólipos presentes en el esófago. Utilizando un endoscopio equipado con instrumentos especiales, el especialista elimina las lesiones para prevenir posibles complicaciones, como la progresión a condiciones malignas, y aliviar síntomas asociados.

¿Por qué se realiza?

Se realiza para:

  • Prevención del cáncer: La extirpación de pólipos puede evitar su evolución hacia formas cancerosas.
  • Mejora de síntomas: Al eliminar lesiones que pueden causar molestias, como dificultad para tragar o irritación, se mejora la calidad de vida.
  • Diagnóstico preciso: Permite obtener muestras de tejido para un análisis histopatológico, asegurando un diagnóstico certero.
¿Cuándo acudir?

Detección de pólipos en el esófago durante estudios previos como una endoscopia digestiva alta.

Dificultad para tragar (disfagia) debido a pólipos que obstruyen parcial o totalmente el esófago.

Dolor o molestias en la garganta o el pecho, especialmente al ingerir alimentos o líquidos.

Antecedentes de pólipos esofágicos o factores de riesgo de lesiones precancerosas.

Sospecha de malignidad en pólipos detectados, lo que requiere su extracción y análisis histológico.

Preguntas frecuentes

La polipectomía se realiza bajo sedación, lo que minimiza las molestias. Generalmente, el malestar postoperatorio es leve y se controla con analgésicos.

El tiempo de intervención varía según el tamaño y número de pólipos, pero suele durar entre 30 y 60 minutos.

Se recomienda seguir una dieta blanda durante los primeros días, evitar alimentos irritantes y atender las indicaciones del médico para el cuidado postoperatorio. Además, es importante acudir a las citas de seguimiento para evaluar la evolución y asegurar una recuperación adecuada.

Esta intervención ofrece una solución efectiva y menos invasiva para el manejo de pólipos esofágicos, contribuyendo a la prevención de complicaciones y a un diagnóstico oportuno.

Para prevenir complicaciones como:

  • Crecimiento excesivo que cause obstrucción.
  • Potencial de transformación maligna.
  • Síntomas como dificultad para tragar o sangrado.

A través de una endoscopía digestiva alta, donde se introduce un tubo con cámara para examinar el esófago y tomar muestras si es necesario.

  • Pólipos inflamatorios (relacionados con reflujo).
  • Pólipos hiperplásicos (crecimiento benigno del tejido).
  • Pólipos adenomatosos (potencialmente precancerosos).
  • Pólipos fibrovasculares (tumores benignos poco comunes).

Se introduce un endoscopio con herramientas especiales para cortar y extraer el pólipo, ya sea con:

  • Asa de polipectomía (para pólipos más grandes).
  • Pinzas de biopsia (para pólipos pequeños).
  • Argón plasma (para coagular la zona si es necesario).

No, ya que se realiza bajo sedación o anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor.

Generalmente entre 20 y 40 minutos, dependiendo del tamaño y número de pólipos.

Aunque es seguro, pueden presentarse:

  • Sangrado leve en la zona de extracción.
  • Perforación esofágica (raro, pero posible).
  • Estrechamiento del esófago en casos de resección extensa.

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