La rectosigmoidoscopia es un procedimiento endoscópico mínimamente invasivo que permite examinar el recto y la porción sigmoidea del colon. Utilizando un sigmoidoscopio, el especialista puede identificar anomalías como pólipos, inflamaciones, sangrados o signos tempranos de cáncer, y en algunos casos, realizar biopsias o intervenciones terapéuticas menores.
Se realiza para:
Sangrado rectal o en las heces, lo que puede indicar la presencia de pólipos, inflamación o incluso cáncer colorrectal.
Diarrea o estreñimiento crónico, especialmente cuando hay cambios en los hábitos intestinales sin una causa clara.
Dolor abdominal o rectal persistente, que puede estar relacionado con enfermedades inflamatorias del colon.
Sospecha de pólipos o lesiones en el colon inferior, detectadas en exámenes previos o por antecedentes familiares de cáncer colorrectal.
Seguimiento de enfermedades digestivas, como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, para evaluar la evolución del tratamiento.
El procedimiento suele ser bien tolerado y, en muchos casos, se realiza con sedación o anestesia local, minimizando las molestias.
Generalmente, la rectosigmoidoscopia dura entre 10 y 20 minutos, aunque puede variar según la extensión del examen y la necesidad de intervenciones adicionales.
Es posible experimentar una leve incomodidad o sensación de presión en el área, pero se recomienda seguir una dieta ligera y descansar. Además, es importante seguir las indicaciones del médico y asistir a las citas de seguimiento para evaluar los resultados.
Este procedimiento es una herramienta valiosa para el diagnóstico y la prevención de enfermedades del colon inferior, ofreciendo una opción segura y eficaz para la detección temprana de anomalías.
Se utiliza para diagnosticar y evaluar problemas como:
La rectosigmoidoscopia solo examina el recto y el colon sigmoide, mientras que la colonoscopía evalúa todo el colon.
El médico introduce un rectosigmoidoscopio a través del ano para visualizar el interior del recto y colon sigmoide. Puede realizarse con insuflación de aire para mejorar la visibilidad.
Puede generar molestias, presión o sensación de gases, pero no suele ser dolorosa. En algunos casos, se usa sedación leve.
Sí, se requiere una limpieza intestinal con laxantes o enemas unas horas antes del procedimiento para asegurar una mejor visualización.
Aproximadamente 10-20 minutos, dependiendo de si se realizan biopsias o se retiran pólipos.
Sí, el médico puede realizar biopsias o resección de pólipos si se detectan anomalías.
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