El Bypass gástrico es un procedimiento utilizado para perder el exceso de peso de forma exitosa. En este procedimiento se utiliza una endograpadora para reducir el estómago a una capacidad de 30 o 40 cc. Este segmento de estómago se une a un asa de intestino delgado mediante el denominado Bypass en donde parte del intestino delgado es desviado, reduciéndose el segmento que absorbe los alimentos. Así una parte de los alimentos ingeridos se pierden sin absorberse.
Gracias a un intestino más corto se absorbe menos alimento que antes, por esto se llama técnica mixta, pues el paciente ingiere menos comida y al mismo tiempo su intestino absorbe menos del alimento que ha ingerido, resultando una pérdida de peso del paciente. Este procedimiento cuenta con un acompañamiento pre y postoperatorio de la mano de un especialista en nutrición para tener una alimentación saludable e implementar cambios en los hábitos alimenticios que aseguren el éxito de la cirugía en el largo plazo.
El bypass gástrico es un procedimiento quirúrgico bariátrico que redirige el tránsito de los alimentos, limitando la absorción de calorías y nutrientes. Se recomienda para quienes:
Personas con obesidad severa o mórbida (IMC mayor a 40) que no han logrado reducir su peso con dietas y ejercicio.
Pacientes con IMC entre 35 y 40 que presentan enfermedades relacionadas con la obesidad, como diabetes tipo 2, hipertensión arterial o apnea del sueño.
Casos en los que el exceso de peso afecta la movilidad y calidad de vida, limitando las actividades diarias.
Personas con historial de fracasos en otros tratamientos para bajar de peso, como dietas, medicamentos o procedimientos menos invasivos.
Pacientes que buscan una solución efectiva y duradera, con un seguimiento médico adecuado para garantizar el éxito del tratamiento.
No, este procedimiento es irreversible y altera de forma permanente la anatomía del sistema digestivo.
La recuperación inicial suele durar entre 2 y 4 semanas, aunque la completa adaptación a la nueva anatomía y régimen alimenticio puede extenderse por varios meses.
Algunos pacientes pueden experimentar náuseas, diarrea o deficiencias nutricionales. Por ello, es esencial seguir las recomendaciones nutricionales y realizar un seguimiento médico regular para evitar complicaciones.
Este procedimiento debe considerarse como parte de un compromiso integral con cambios en el estilo de vida para obtener resultados sostenibles en el tiempo.
Pacientes con un IMC superior a 40, o con un IMC entre 35 y 40 que padecen enfermedades asociadas a la obesidad, como diabetes o hipertensión.
Se puede perder entre el 60 % y el 80 % del exceso de peso en los primeros 12 a 18 meses después de la cirugía.
La hospitalización suele ser de 2 a 3 días, y la recuperación total toma unas 4 a 6 semanas. Se sigue una dieta líquida durante las primeras semanas antes de reincorporar alimentos sólidos gradualmente.
El procedimiento dura entre 2 y 3 horas, y generalmente se requiere hospitalización por 2 a 3 días para monitorear la recuperación.
Los resultados pueden mantenerse a largo plazo si el paciente sigue una alimentación saludable y realiza actividad física regularmente. Sin cambios en el estilo de vida, es posible recuperar peso.
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